Como pasa a segundo plano las normativas a adoptar, lo que realmente se pone en juego es el derecho a la información como ciudadanos libres y en democracia, sin censuras y a favor de valorizar las informaciones recibidas, y emitidas y ser y sentirnos libres para ejercer nuestra propia soberanía. .
Lo que hoy esta en discusión es la ley, y el modelo que ella materializará. Y sabiendo que siempre existen intereses camuflados dentro del apuro del oficialismo. A quien le interesaba de la vigencia de la misma si era de la época del gobierno de facto (gobierno de Videla), y que en este periodo democrático debe ser sustituida.
Acá se ve claramente las intenciones del kirchnerismo se aprueba ahora o nunca mas y en ese caso debería soportar la peor venganza mediática que lo condenaría a ser un desecho político sin aspiraciones al 2011, ya que el gobierno de Cristina a perdido el rumbo y es muy difícil de retomar por encontrarse a la deriva y sin instrumentos, dicha venganza como la sufrida por Carlos Saúl Meneen en 1999, claro dentro de los intereses creados no podemos dejar de mencionar al grupo Clarín que de aprobarse dicha ley debería ceder 236 licencias de las 264 que hoy posee, como también elegir entre el manejo del canal 13 o continuar el negocio del cable y perder su predominio con el ingreso de otros, al mercado del triple play.
Lo importante es replantear los ejes en los que se asentará el modelo democrático de medios.
Esta dimensión teórica tiene un efecto práctico, concordante con el principio general según el cual el sistema jurídico debe proteger a quienes de ser sean más débiles, que no son ni los gobiernos ni las corporaciones mediáticas. Es así que los destinatarios de protección deben ser los comunicadores y los receptores, ambos pasibles de ser dañados tanto por los gobiernos como las corporaciones. ¿Quién le asegura al periodista?, por ejemplo, que el dueño no lo censurará a él “hacia adentro” y, con ello, al posible receptor de la información.
A ese núcleo de protección apunta la Convención Interamericana de Derechos Humanos cuando prohíbe toda interferencia al derecho a la información, la cual también puede servirse de “vías o medios indirectos” (piénsese en la distribución de la publicidad oficial) como provenir del “abuso de controles oficiales o particulares” (Art. 13.3), o sea, del Estado o de los oligopolios y monopolios privados. Aun así sabemos de periodistas que han perdido su puesto de trabajo por no ser obsecuentes de lo dispuesto por los dueños.
Ahora bien, hablar del Estado como legítimo coordinador no es hablar del Gobierno Nacional. El Estado tiene tres poderes (no uno) y también está integrado por la sociedad. Este distingo hoy no está presente: los medios públicos que con la nueva ley se acrecentarían, son y han sido siempre una oficina propagandística del Gobierno de turno. Como ultima reflexión podríamos decir que bueno el kircnerismo nos ha salvado del grupo Clarín, pero llamemos al Chapulín Colorado para que nos salve del kirchnerismo, al menos contaríamos con la astucia de alguien.
Escrito por Bruno Abel Diez
