Los bahienses estamos acostumbrados al paisaje de torres que emiten humos y llamas enormes, a visualizar grandes nubes que parecen de vapor, todo lo cual ocupa una gran parte del horizonte ubicado hacia el Sur de la ciudad. También hemos sido testigos de escapes de cloro y de amoníaco en varias ocasiones, algunas de gran magnitud y que por obra del viento pasaron rozando un jardín de infantes, un vecindario de Ingeniero White y trabajadores del polo petroquímico. En ese momento hubo movilizaciones importantes de los vecinos de White acompañados por alguna gente de la ciudad, protestando por esta situación y pidiendo soluciones. Así, actuando bajo la presión de la gente indignada, se creó un ente de control que monitorearía exclusivamente el estado del aire, fundamentalmente en Ing. White y alrededores. Si quiere leer la historia completa haga click aquí.
