(Editorial) – Úbeda es una ciudad española que se distingue por su arquitectura renacentista y su placidez. Pero, curiosamente, mas que por su arte o su belleza, se ha hecho famosa por la frase «irse por los cerros de Ubeda», que tiene una explicación histórica: el rey Alfonso VIII se disponía a invadir la ciudad y para ello situó a un soldado al mando de cada una de las lomas que rodean la ciudad. Mientras esperaban la orden de atacar, uno de ellos, Álvar Fáñez, se distrajo a tal punto que cuando el rey dio orden de ataque, no estaba en su puesto. Luego, ante la inquisitoria real, apenas atinó a decir que “andaba por los cerros”. La locución se ha hecho tan popular que hasta traspasó el océano y en nuestro país se convirtió en “las nubes de Úbeda”, que se aplica a un descuido político. El intendente de Bahía Blanca Cristian Breitenstein no estuvo en Úbeda la semana pasada, mientras decenas de bahienses quedaban varados en la nieve. Pero sí anduvo casi de paseo por la Sociedad Rural, en compañía de su candidato presidencial Daniel Scioli. Y tampoco le faltó tiempo para visitar Rosario y hablar de lecturas electorales, tal como puede comprobarse mediante este enlace. El miércoles pasado, cuando la nevada comenzó a tender un manto espeso de hielo sobre toda la región, un grupo de pasajeros de la empresa Plusmar quedó varado en el micro en medio de la ruta 51, que en ese momento comenzaba a transformarse en intransitable. Lo mismo ocurría con tantos otros camioneros y automovilistas que resultaron atrapados por la nieve, sin poder hacer otra cosa que esperar. El ciudadano, independientemente del distrito al que pertenezca, espera que ante una situación de esta naturaleza, los gobiernos locales establezcan un plan de contingencia y salgan a las rutas. Pero eso no ocurrió.
Un grupo voluntario de rescatistas y bomberos voluntarios de varias localidades fueron casi el único elemento clave en el rescate de los varados. La gente comenzó a exigir la presencia de helicópteros de la Armada, ya que se sabe, estas unidades han recibido entrenamiento (que el contribuyente financia con dineros públicos), en misiones de este tipo, como las que se realizan habitualmente en la Antártida. Pero los helicópteros nunca llegaron y apenas se limitaron a un reconocimiento visual del escenario, 48 horas después. Plusmar hizo mutis por el foro y no respondió ningún cuestionamiento particular. En el caso del gobierno municipal de Bahía Blanca fue casi peor: hoy, el intendente Breitenstein se quitó de encima toda responsabilidad y dijo que era un problema de la empresa y, en un enjuague de manos adicional, que los pasajeros del micro estaban varados en otro distrito y no en tierras bahienses.
“No recibimos un pedido expreso de colaboración”, fue la respuesta que hoy dio el intendente cuando se le preguntó por qué no había pedido los helicópteros a la Armada. Remató la frase diciendo que habían tenido “un anoticiamiento tardío”, o lo que es lo mismo, que se enteraron tarde. Como corolario, dijo que Pringles no le pidió ayuda a Bahía Blanca y que cuando eso ocurrió, se prestó ayuda “con los elementos que teníamos ahí”,
Las palabras del intendente caen como un balde de agua fría al observador. Lo primero que dejan traslucir es una falta de sensibilidad por el destino de las personas realmente preocupante. Estamos frente a una persona que dice ser un líder, pero que a todas luces no lidera nada: no es el puntal de su partido político y tampoco se pone al frente de los problemas concretos de las personas comunes, ubicándose en una línea paralela y muy distante de los intereses de la gente. Ya habíamos planteado esto en febrero pasado, cuando el jefe comunal aceptó a regañadientes las críticas que se le hicieron por el nuevo sistema de transporte público de pasajeros..
Nada tenía que hacer el intendente acompañando a Scioli en la Sociedad Rural. También podemos cuestionar su visita a Rosario, a donde el intendente fue la semana pasada para realizar una evaluación de la situación política nacional post elecciones. Su condición de Director Provincial de la Asociación Civil de Estudios Populares, ACEP, la entidad convocante, es irrelevante y apenas un adorno institucional, frente a la ola polar que atravesaba nuestro partido y región.
Su lugar no era Buenos Aires ni Rosario, sino cualquiera dentro de la región, pero definitivamente al frente a un operativo que no sólo rescatara a los bahienses varados, sin importar el distrito en el que se encontraban y además, montando un operativo para brindar asistencia a las muchas personas sin recursos que sufrieron en la ciudad la inclemencia de las bajas temperaturas.
El resultado de las elecciones debería poner en contexto una gestión de gobierno. Casi el 80 % de los bahienses le demostró a Breitenstein que no avala su gestión, pero el intendente sigue sin ver la realidad. Y no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Enlaces relacionados: (para leer, haga doble click sobre el título)
Conferencia de Prensa (hoy): Las respuestas del intendente
Editorial (febrero de 2009): ¿En qué país vive el intendente?
Video Prensa Gobernación: El intendente de Bahía Blanca Corta Cintas con Scioli en la Rural
