Hace ocho años nuestro País sufría una epidemia de Fiebre Aftosa y lo actuado hasta el momento mucho se parece a la triste realidad vivida en aquel entonces. Las autoridades nacionales de turno mal asesoradas, trataron de salvaguardar el comercio de nuestras carnes, creyendo que podían ocultar el brote que, día a día, avanzaba sobre los animales más jóvenes de nuestro rodeo nacional para así poco a poco, contagiar a un importante porcentaje de animales de todas las edades. Esto no ocurrió justamente por que otros técnicos oficiales y privados no anoticiaron a los más altos funcionarios lo que ocurriría, ya que era sabido por todos, que el virus de la Fiebre Aftosa – al igual que el de la gripe humana (INFLUENZA) – son de los de mayor difusibilidad en el planeta. El resto de lo ocurrido, es historia por todos ya conocida.
Ante la presencia de una epidemia de gripe A (H1N1) – que supuestamente se habría originado en piaras de cerdos en Cuernavaca México – en el país estábamos ante un brote de Dengue no denunciado oficialmente a tiempo y que ya había superado la capacidad de reacción de nuestras autoridades sanitarias, del cual por el momento nos libramos gracias al advenimiento de los fríos de la temporada invernal .
La aparición de una nueva virosis, nos daba la posibilidad de aprender del error cometido y poder atacarla con todos los recursos de nuestras autoridades sanitarias y más aún con el poderoso recurso de la información y la claridad. Pero no fue así, nuestras autoridades políticas callaron en pos de no provocar perjuicios económicos y políticos. Terminado el proceso electoral y siguiendo con el paralelismo de la Aftosa, lo único que difiere de una y otra epidemia, es que la Aftosa afectaba a los animales y las consecuencias eran solo políticas y económicas. La virosis actual, afecta a los seres humanos con un índice de mortalidad importante y todavía no estamos cerca de la remisión de los casos. Pero ambas tienen un denominador común: los intereses particulares por sobre el bienestar general : según el Protocolo de San Salvador del 17 noviembre 1988 el derecho a la salud de toda la población tiene que estar protegida por la sociedad y el Estado.
¡Cuidado! no nos olvidemos que en noventa días comienza la temporada estival y las larvas del Aedes Aegypti desarrollaran su ciclo, ya es hora que un comité de expertos con las autoridades nacionales, provinciales y municipales desarrollen un plan de control para prevenir males futuros y principalmente es el momento de informar a la población de cómo prevenirlo.
Las piedras del camino son fáciles de apartar cuando se trabaja en forma mancomunada e interdisciplinaria, el concepto de la salud pública ya no es potestad de una sola profesión. Hace 8 años los errores políticos provocaron la muerte de cientos de vacas, tengamos memoria, que los viejos errores cometidos hoy, no continúen matando gente.
Por: Colegio de Veterinarios, Distrito VII
