Las Extrañas Ideas de Cristian Breitenstein

Cristian Breitenstein dijo hoy que «la ciudad no necesita oposición». El intendente de Bahía Blanca señaló que «hay muchas alternativas que hoy se están manifestando en la sociedad y que se enorgullecen por ser opositoras, ahora ¿opositoras a qué? ¿a un modelo exitoso o a Bahía? Porque en realidad lo que tendríamos que plantear es cómo mejorar este modelo. Bahía no necesita oposición necesita un oficialismo de la ciudad,» sostuvo. Lo de modelo exitoso cabe en la opinión del jefe comunal, quien parece no ver los muchos problemas irresueltos que tiene la ciudad y que no pasaban por no tener un Aeropuerto, una Terminal o una peatonal nueva, escenarios que usamos sólo cuando andamos de paso. Porque por si no se dió cuenta, uno de los cambios más importantes que reclamábamos los bahienses era un servicio de transporte público eficiente, cosa que no logró. Breitenstein sostiene que sin la integración entre la ciudad, la Provincia y la Nación no se podrían haber logrado las cosas que se consiguieron para Bahía Blanca. Probablemente eso aplicó cuando se crearon las condiciones para que Plaza y Mayo se quedaran con el servicio de micros y Covelia con el de la recolección de basura. Pero hay que recordarle al intendente que la obra pública no es una exclusividad de su gestión. La primer intendencia de Jaime Linares supo encarar un modelo de obra pública, que financió el vecino, es cierto, pero para ello se tuvo que tomar la decisión política de poner en vigencia un plan de recupero de deuda que permitió llevar asfalto, cordón cuneta, agua, luz y gas natural a varios sectores históricamente postergados. Y quien esto escribe no es precisamente radical y ha ejercido el género de opinión periodística con la misma mirada crítica que le cabe ahora al actual gobierno.  Linares lo sabe muy bien. Pero en aquella oportunidad, no hubo que prometer cosas que luego no se sabía si se podrían cumplir. Eso se hizo cuando el peronismo gobernaba a nivel provincial y nacional.
El actual intendente, como estudioso de la filosofía y las leyes, debería saber que siempre hay, al menos, dos maneras de mirar la realidad. Para gobernar es necesaria la coexistencia de distintas fuerzas políticas. Una que ejerza el poder y otra u otras para que lo controlen. Sin control ni alternancia no hay democracia posible.
Si fuera como dice Breitenstein, habría que mandar a la hoguera los textos de  Juan Bautista Alberdi, quien sostenía que para un gobierno inteligente y honrado la oposición es su garantía de estabilidad y su auxiliar más útil.
Hubo y hay aún gobiernos que eliminaron la oposición formal, del mismo modo que no permitieron la prensa independiente. Es decir, la prensa crítica y no la dominada por la pauta oficial.
Pero resulta que eliminar a la oposición politica y acotarle la libertad de acción a la prensa ha sido la característica de los dictadores y autoritarios. No de hombres democráticos, como el intendente dice ser.
Ya sabemos que a Breitenstein le gusta ejercer el control total, no soporta que lo critiquen y cree que todo el mundo debe pensar como él.
Es de esperar que el domingo, las urnas le impartan la sabia lección de por qué y para qué es necesaria la oposición, cosa que evidentemente sus profesores universitarios le deben haber enseñado, pero lamentablemente, no aprendió.

 

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