Cadmio en la Ría: ¿Hasta Cuándo?

Esta semana, por primera vez en muchos años, se reconoció públicamente que hay metales pesados en exceso en el estuario de Bahía Blanca. Leoncio Montesarchio, el ex titular del IADO, insistió en la necesidad de poner freno a la constante descarga de este y otros contaminantes en aguas de la ría, según puede leerse aquí. La misma afirmación hacíamos algunos periodistas, hace exactamente 15 años, cuando los niveles de Cadmio ya se mostraban por encima de los límites admisibles e invitaban a la preocupación. Sin embargo, todavía se insiste en realizar más estudios, tener más pruebas, hacer nuevas mediciones, para confirmar lo que ya se sabe, en vez de ir a la acción de un modo preventivo y eficaz: controlando con mayor eficiencia los efluentes industriales y cloacales, y sancionando duramente a aquellos que violan la ley. Y si hay metales pesados en el sistema, sabiendo que éstos se acumulan en peces, ya va siendo hora que se sancione una norma para evitar que la población siga ingiriendo peces y mariscos obtenidos en la ría. ¿Qué están esperando?

Tanto la responsable de los líquidos cloacales ABSA, como las empresas del Polo Petroquímico, han estado vertiendo sus químicos al mar sin pausa en todos estos años. El Estado, que debería ejercer el rol del guardían de los recursos ambientales, no lo ha hecho. Si hubiese cumplido con su función, asegurándonos el derecho constitucional de un ambiente sano y limpio, no estaríamos lamentando lo que lamentamos. Le ha resultado al poder de turno más cómodo y sencillo negar la realidad, imponiendo el mote de crítica sin sentido a la que proviene de quienes insistimos con la necesidad de preservar nuestros recursos, que ponerse a hacer su tarea.

Los bahienses ya sabemos que los metales pesados no se acumulandose en el agua de mar, sino en los sedimentos y en los peces; por lo tanto, de nada sirve que nos digan que las muestras de agua dan buenos resultados, como aquella vez que nos quisieron vender gato por liebre, cuando la AIQBB nos presentó un reporte titulado «La Ría Goza de Buena Salud». Pues no. La ría no goza de buena salud. Lo decía Adam Pucci, desde el IADO, a fines de la década del 70 y ahora estamos mucho peor. El año pasado, la Unión 20 de Agosto, tal como se lee aquí, alertaba sobre la presencia de cadmio y otros metales pesados, entre varios contaminantes, en el canal colector del Polo Petroquímico, apuntando a Solvay Indupa y Dow-PBB como presuntas responsables, pero nada se supo de la verificación de la denuncia ni de sanciones ejemplares.

De tanto en tanto, como en la campaña 2006 de Monitoreo de la Ría, se miden valores detectables de Cadmio en el agua, lo cual, por más poco que sea, implica “ingreso reciente al sistema”, ya que esta fase de los compuestos metálicos es sumamente efímera y es desplazada rápidamente hacia los otros compartimientos del sistema, como ya se dijo aquí (material particulado en suspensión, sedimentos, organismos). Un año más tarde, en el 2007, la séptima auditoría, reveló la necesidad de investigar de dónde proviene el nivel creciente de cadmio en el agua marina, sin que hayamos tenido noticias del resultado de esa pesquisa.

Curiosamente, en el 2008, la octava auditoría revelaba que en el canal colector del Consorcio Polo Petroquímico, así como en las cámaras de inspección de las plantas, la frecuencia de los controles (una vez al mes), resultaba a todas luces insuficiente, advertencia que el CTE prometió acatar, aumentando la vigilancia en empresas que habían mostrado fallas en esta materia. Pero también reportó que el subprograma de control presentaba fallas, ya que se venía registrando un aumento de cadmio en aguas y sedimentos, sin que se haya logrado avanzar en las causas del incremento.

En ese momento, octubre de 2008, el CTE aclaró que se incluyó al Cadmio como rutina de medición para los efluentes, pero la auditoría añadió que se necesitaba un análisis más detallado del que se ofreció como prueba.

Se sabe que las pilas comunes tienen Cadmio, pero también que algunos compuestos de cadmio se emplean como estabilizantes de plásticos como el PVC. Sin embargo, nadie ha dicho ni una sola palabra sobre la o las fuentes del aporte.

Los dichos de Montesarchio, publicados en el diario local, cobran importancia porque se trata de un académico que conoce la realidad aunque, después de muchos años, esta ha sido la primera vez que se le escucha semejante verdad, dicha sin tapujos. No es poco. Y más vale tarde que nunca.

Fuentes On Line

  • Toxicidad del Cadmio

http://www.uclm.es/users/higueras/mga/Tema08/Minerales_salud_4_4.htm

http://www.ciencia.net/VerArticulo/Toxicidad-del-cadmio?idArticulo=dsfjuvp71epw0ybr936a92dq

 

 

 

 

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