
- Whitenses Creen que los Controles son Malos
- Los ruidos de la Termoeléctrica siguen
- Los sensores de Petrobras no funcionaron
- Los Sólidos de Solvay pasaron el límite varias veces.
- Hay olor a amoníaco en Alem y Casanova
Lo que ocurre puertas adentro del Comité de Control y Monitoreo del Medio Ambiente en Bahía Blanca sigue en la nebulosa. Se sabe algo, pero no completamente todo. Es que ningún ciudadano o periodista puede ingresar a los encuentros, pese a su elevado interés público y a que se desarrollan en ámbitos públicos. Hoy pudimos saber, por ejemplo, que durante la reunión del pasado 24 de febrero, que tuvo lugar en la Sociedad de Fomento de Ingeniero White, se planteó la inquietud de que no se conoce a ciencia cierta la normativa vigente para el ingreso de instituciones al CCyM, ya que muchas de estas organizaciones civiles han intentado formar parte del grupo y su ingreso fue rechazado. Ahora, el que queda pendiente de resolución, es el pedido que hizo la Sociedad de Fomento del Barrio Loma Paraguaya, que con la firma de Miguel Alarcón envió una carta al CCyM el pasado 4 de febrero, solicitando se le remitan los requisitos para el ingreso. Ingresar al CCyM no es tan fácil. El reglamento mismo, dice que para que una ONG ingrese otra se tiene que ir y además, su aprobación debe contar con el visto bueno de las dos terceras partes de la comisión. Durante el citado encuentro el licenciado Leoncio Montesarchio planteó la necesidad de que el periodismo tuviera acceso a los debates internos dentro del CCyM, pero el director de Medio Ambiente, Lic. Sergio Montero, no lo consideró necesario: recordó que las actas son públicas y pueden ser consultadas por Internet. La cosa no termina ahí.
Considerando la sugerencia de Montero, SoloLocal analizó el acta del 24 de febrero, puede consultarse AQUÍ , en la que aparecen algunos datos interesantes. Por ejemplo, de uno de los últimos derrames de Petrobras, se supo que fue porque un buque que estaba cargando producto, llenó su tanque de contención, éste comenzó a rebalsar y los sensores del tanque no funcionaron.
Otro punto fue el relacionado con los ruidos constantes que emite la Central Termoeléctrica. La empresa habría colocado silenciadores, pero no sirven de mucho, ya que según explicó Montero en esa reunión, los ruidos se producen por el gran caudal de vapor y la alta presión que se genera, lo cual ocurre generalmente a la madrugada. La Ingeniera Olga Cifuentes, presente en ese encuentro, dijo que por las noches percibe olor a amoníaco, desde el edificio de Alem y Casanova, pero Montero le dijo que cerca de ahí están las cámaras frigoríficas de los supermercados Vea y Cooperativa Obrera por lo que le pidió a la ingeniera que cuando perciba ese olor, llame a la guardia ambiental.
En dicho encuentro, Alejandro Binaghi, comentó la mala imagen que los vecinos whitenses tienen de los controles ambientales. Según se dijo, eso es por falta de comunicación e información y se hizo referencia a los datos de una encuesta, de la que ninguna otra cosa se sabe: ni quién la encomendó, ni quién la pagó, ni quién la hizo ni qué otros resultados de interés arrojó.
El detalle de los escapes al aire, derrames y vertidos impropios a la ría, enumerado por el director del CTE, Fernando Rey Saravia, es por demás revelador. Destaca varios hechos, algunos conocidos, otros no tanto, pero preocupa sobremanera que se haya confirmado que Solvay continúa incumpliendo las leyes, ya que en varias oportunidades eliminó como parte de su basura industrial, residuos sólidos sedimentables en una cantidad varias veces mayor de lo que permite la norma.

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