
Que el servicio iba a ser de primera. No puede serlo cuando ya de entrada, solamente en el sector de Villa Rosas se reunieron más de 1.500 firmas porque los nuevos recorridos los dejan al margen de su destino habitual. Que el Grupo Plaza era una empresa que nada tenía que ver con la firma Mayo, cuando ya se sabe que son casi, casi, la misma cosa. Que el precio del pasaje no iba a aumentar, para después terminar diciendo que todo aumenta, que hay inflación (la misma que el gobierno nacional niega), que es porque ahora se cubren más kilómetros. Puro cuento. Mientras Plaza embolsa dineros del subsidio estatal, engrosando sus cuentas bancarias, los vecinos de Bahía Blanca asistimos a una de las tantas maniobras de la oratoria para disimular la verdad. Aún cuando una prueba piloto pudo echar luz sobre el asunto, todavía no apareció un solo bahiense conforme con el nuevo sistema de Transporte Público de Pasajeros, capaz de asegurar que le brinda mejor servicio que el anterior. El «Kolmo» lo constituyó una inspección: las bandejas de comida que algunas empresas compraban para entregar a sus pasajeros de larga distancia, en un reducto de Villa Rosario, estaban en mal estado. No fue casualidad que una de ellas fuera el Grupo Plaza.

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