Vacas Flacas y Dinero Estatal

(Editorial) - Jorge Bonacorsi está lejos de admitir que los empleados de comercio ganan sueldos miserables, muchos están en negro, otros tantos perciben el mínimo, trabajan en doble turno y representan acaso uno de los sectores más postergados en la asignación de mejores sueldos y mejores condiciones de trabajo. Con argumentos injustificables, el presidente de la Corporación del Comercio y de la Industria de Bahía Blanca, pretende que el Estado se haga cargo de pagar los $ 300 de aumento, recientemente acordado a nivel nacional por el gremio mercantil. Es necesario recordarle a Bonacorsi que el Estado debería tener cuestiones más importantes que atender, antes que ocuparse de la rentabilidad de los empresarios.

 

Las quejas tendría que formularlas ante sus pares, quienes como parte de las organizaciones empresarias, refrendaron el acuerdo a nivel nacional. Ellos viven en el mismo país que nosotros. Buenos Aires no es el paraíso del consumo ni Bahía Blanca una isla, donde ningún comercio vende nada. En vez de andar llorando, el representante de la CCyI debería instar a sus asociados a buscar ideas creativas para incentivar el consumo, promoviendo planes de compras con precios de liquidación, estimulándo el crédito, impulsando la apertura de tiendas de descuento (conocidas como outlets, que en Bahía Blanca no hay), disminuyendo costos tales como la electricidad (cuyo valor roza las nubes) y en aras de ese objetivo promover el horario corrido, como se hace en casi todo el mundo, aminorando también el costo del transporte para el empleado.

Pero mientras los empresarios bahienses prefieran dormir la siesta, en el sentido real y en el figurado, será bastante difícil que las cosas mejoren para todos. Nadie quiere que al comerciante le vaya mal. Hay épocas mejores y peores. Pero cuando al sector le fue bien, no le dio al Estado más que lo mínimo necesario, cuando no muchos terminaron escurriéndose de sus obligaciones al incurrir en mora fiscal, o en el peor de los casos, en evasión. No viene mal recordar que según la AFIP, existe casi un 30 % de empleo no declarado en distintos shoppings del país. Ahora, pretender que el Estado utilice fondos de la Seguridad Social, que son nuestra garantía para las jubilaciones futuras, suena como un despropósito.

El presunto superávit estatal no es argumento para intentar meter mano a un recurso que, por si no se dieron cuenta, no les pertenece. Si para Bonacorsi el Estado gasta el dinero público en “pelotudeces”, como se lo escuchó decir hoy por los medios locales, entonces corresponde que vaya a la Justicia y radique una denuncia por malversación de fondos públicos, ya que no se puede andar por la vida, siendo el titular de una ONG como la Corporación, diciendo que el gobierno despilfarra el dinero de los argentinos, y después tratar de sacar partido de esa presunta circunstancia.

¿Ese es el nivel de compromiso social que tienen? Aunque seguramente las políticas de gasto público dejan mucho que desear, eso no da derecho a ningún sector privado a sentirse con atribuciones para reclamar tal dinero sólo porque ahora las ganancias del sector que los pretende, son menores.

¿Cómo que el esfuerzo inicial lo tiene que hacer el Estado? Este colmo tiene alcance nacional. En Chaco, Corrientes, Misiones y Formosa, las Cámaras Empresarias están reclamando que el gobierno les recorte los impuestos, con la excusa de atender así el pago del aumento salarial. Es más de lo mismo: se está pidiendo al Estado que subvencione la actividad de los comerciantes. Lo lógico sería, en tiempos de crisis, que el esfuerzo lo hagan los que más tienen, esto es los dueños de la riqueza privada. No hablamos del kiosquero que seguramente trabaja él, su esposa, sus hijos y hasta su suegra por mantener al negocio con niveles de ingreso aceptables, sino de aquellos que viven muy bien, no les falta nada y pueden hacer el esfuerzo.

Bonacorsi dice que el Estado es difícil de conmover, como si sus representados se conmovieran por los sueldos miserables que muchos pagan a sus empleados. Son los mismos que no entregan ticket porque se rompió el controlador fiscal, no entregan factura porque se les acabó el talonario, hacen trabajar 12 horas diarias a sus empleados, argumentando que al que no le gusta se va y pretenden que una misma persona atienda al público, limpie el piso y hasta decore la vidriera, mientras sacan brillo al discurso de que hay una larga cola de aspirantes, deseosos de trabajar por un sueldo de hambre.

Video: Siete Mundo (Canal 7)

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