Shell Picó en Punta para la Temporada 2017 de GNL

  • Escrito por Gabriel Bermúdez

El sábado próximo comenzarán a arribar los metaneros con Gas Natural Licuado al puerto de Bahía Blanca, como ocurre sostenidamente desde 2008. Con la llegada del mes de abril, se espera al primer buque del año con un cargamento que traerá el sello que más se repetirá a durante 2017: el de Shell. A lo largo de 2017, serán siete los envíos de la compañía holandesa, ausente del proceso de regasificación local hasta 2015, pero que comenzó a ganar terreno desde 2016. En realidad, el arribo del buque LNG Enugu, de bandera de Bahamas, es una reprogramación del año pasado, en el que las compras decididas por Enarsa superaron la demanda de gas, debido a las altas temperaturas tempranas y en menor medida, a la baja en la producción industrial. Por eso, cuatro embarques adquiridos en 2016, recién arribarán este año al muelle de Compañía Mega.

Este sitio estuvo siendo acondicionado a lo largo de marzo y eso motivó que el buque regasificador Exemplar, debiera salir hacia el fondeadero desde el 7 de este mes. Recién ayer a la tarde, se produjo su regreso el regreso del barco a Mega acompañado de cuatro remolcadores. Según informó la compañía al Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible, se debió a "tareas de acondicionamiento de lineas de Gas Licuado de Petróleo (GLP) que vinculan a nuestra planta en Puerto Galván con la empresa Transportadora Gas del Sur (TGS) y la correspondiente ampliación del puente con Ferro Expresa Pampeano (FEPSA)".

La información está publicada en el mapa de alertas que desde fines de 2015, el OPDS (con escasa o nula información previa y posterior para los pobladores de Ingeniero White en particular y Bahía Blanca en general) comenzó a exigirle a las empresas industriales que operan en la zona. Ante cada actividad de riesgo que vayan a realizar, deben publicarla en ese mapa de eventos con su tiempo de duración, detalle de la tarea a realizar y posible afectación al medio ambiente. En este caso, el alerta seguirá vigente hasta el próximo jueves e incluye la instalación de una antorcha temporal de piso para evacuar y quemar restos de esa cañería. "La misma será visible desde la ruta provincial 252" informa la compañía y advierte que su utilización "podría extenderse de manera discontinua hasta la finalización de los trabajos, previstas para la primera semana del mes de abril".  

¿Será el último año completo de operación en Mega?

Tal cual informó Solo Local, a fines del año pasado la compañía estatal Enarsa realizó un llamado a manifestar interés por la instalación de otro muelle regasificador en la zona de Puerto Rosales. Según su plan de acción, se preveía que en marzo ya estuviera elegido el inversor privado que se encargue de los trabajos de construcción que podrían incluir, a largo plazo, la mutación del muelle hacia uno de licuefacción que permita, ya no importar gas, sino exportarlo. El objetivo del Ministerio de Energía y Minería, que administra Enarsa, es que el nuevo puerto de regasificación, esté listo para operar en agosto de 2018. 

Como en el transcurso del tiempo hasta esa fecha vencerá el contrato firmado con YPF para la operación regasificadora en Mega, no se descarta que el proyecto de Coronel Rosales llegue para reemplazarlo. Es que Enarsa ya le anunció a la petrolera que a partir del próximo período será la propia empresa estatal y ya no YPF, la que maneje las operaciones en el muelle bahiense. Con el mismo fin de ahorrar costos, Enarsa también había desplazado a YPF del proceso de adquisición de los metaneros con carga de GNL. 

Este lunes, se reunieron en Punta Alta los intendentes de Bahía Blanca y de Coronel Rosales aunque, de acuerdo a lo publicado por medios rosaleños, el tema del nuevo puerto regasificador no habría formado parte de la agenda entre Héctor Gay y Mariano Uset. Visto desde una perspectiva regional, el proyecto suma, aunque observado desde el prisma competidor del puerto de Bahía Blanca por un lado y el de Rosales por otro, presume un tironeo a mediano plazo. 

Dos apellidos de peso en esta historia

Uno es el del actual ministro de Energía y Minería de la Nación, Juan José Aranguren, hasta mediados de 2015, gerente general de Shell Argentina. El funcionario se vio obligado a desprenderse de sus activos en la petrolera holandesa, al hacerse cargo de la cartera en la que, sin embargo, mantiene algunos nombres en su gabinete, pese a que están en la mira por posibles conflictos de intereses. Aunque Aranguren parece haber hecho sus deberes personales, hace mucho ruido que su ex compañía hoy lidere las ventas de GNL al país.

El otro apellido con fuerte carga es el del diputado nacional Julio De Vido. El ex todopoderoso ministro de Planificación Federal fue el que tuvo bajo su órbita de acción a Enarsa desde su nacimiento y como tal inició el proceso de regasificación en el año 2008. Durante su gestión, está bien que con algunas condiciones de mercado bien diferentes, se pagaron valores hasta tres veces más altos que los actuales por los cargamentos de GNL. Y en algunos casos, extras de hasta el 50 por ciento, por embarque. Una de las beneficiadas, fue la British Petroleum, que envió aquí a uno de sus barcos, a pocas semanas de cumplirse 30 años de la ocupación de Malvinas. Negocios son negocios...

 

 

 

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