Juicio Oral contra Banda Narco-Policial

  • Escrito por Gabriel Bermúdez

Este viernes, el Tribunal Oral Federal de Bahía Blanca comenzará a juzgar a siete personas, cinco hombres y dos mujeres, por el delito de comercialización interjurisdiccional de estupefacientes. La banda liderada por Mauricio Gastón Larriaga, operaba entre Mar del Plata y Viedma, con base operacional y de distribución en nuestra ciudad, según se lee en la requisitoria de elevación a juicio. La investigación comenzó aquí hace seis años y tomó impulso a partir de otra causa abierta en la justicia federal de Río Negro. Entre ambas causas, se logró la incautación de más de 5 kilos de cocaína y 20 de marihuana, además de diversos elementos vinculados con la comercialización que forman parte de la prueba. También hay numerosas escuchas telefónicas entre los imputados.

Se comprobó que Mauricio Gastón Larriaga, comandaba una red de tráfico de estupefacientes, con base en dos relaciones amorosas con mujeres de su confianza, Mariana Loustaunau en Mar del Plata y Patricia Weintzettel en Bahía Blanca” dice la elevación a juicio oral solicitada el año pasado por el fiscal Antonio Castaño. El circuito de comercialización se completaba con diversos punteros distribuidores en Bahía Blanca, Tres Arroyos, Coronel Dorrego, Viedma, Carmen de Patagones, entre los que se encuentran Marcelo Jonatan Coronado, Cristian Daniel Silva, alias “el chileno” y Fernando Daniel Sandoval, alias “el Piki”. La banda “contaba con el apoyo logístico, de transporte y de protección del numerario policial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, con funciones en Mar del Plata, Luis Martin Pradas” agrega el documento judicial.

Agrega que en el circuito comercial “se pudo determinar que la mercadería era comprada por el mismo Larriaga en Mar del Plata o en las cercanías de la Capital Federal y era transportada a la ciudad de Bahia Blanca (centro operativo de destino y distribución), de manera semanal”. Desde aquí, era distribuida por más de diez punteros a la región. “Luego, Larriaga realizaba la recolección de las remesas de dinero resultante de la fructífera venta de narcóticos” sostiene el fiscal, que en el juicio estará representado por el fiscal general Alejandro Cantaro, en lugar de la fiscal del tribunal, María Cristina Manghera.  

Después de tres años de investigación a nivel local, fue el impulso dado por la justicia federal de Río Negro el que culminó con la detención, en la madrugada del 5 al 6 de septiembre de 2014, en un operativo realizado en la ruta, de Larriaga, Weintzettel y Pradas, a quienes les secuestraron más de 4 kilos de cocaína, poco más de 2 kilos de clorhidrato de cocaína y otros elementos. En el domicilio de Coronado en Coronel Vidal al 1300, se hallaron más de 20 kilos de marihuana. En setiembre pasado, el Tribunal Oral Federal prorrogó por seis meses la prisión preventiva de Larriaga, para que llegue preso al juicio oral. 

Larriaga, resultó indiscutiblemente líder de la banda de narcotráfico, por su actitud organizativa, la concreción de las compras y negociación de precios, aprobando entregas, trasladándose a diversos puntos del país a los efectos de proveerse o abastecer, y resultando punto de contacto principal entre los imputados” afirma Castaño. “Se trataba de una banda bien organizada, con gran poder adquisitivo e intervención en una amplia región interprovincial… Se constató gran manipulación de dinero, de autos de alta gama de importante valor económico, otros negocios ilícitos adyacentes como ser el de automotores “mellizos” y manejo a gran escala de estupefacientes” añade.

Sobre el rol del policía Pradas, autorizado para recurrir a Casación por el Tribunal Oral Federal en setiembre pasado, Castaño afirma que se lo nombra en diversas conversaciones telefónicas y en otras directamente intenta proveerse de estupefacientes. Para el Juzgado Federal de Viedma, la participación de Pradas “resultó necesaria porque su presencia en el rodado como agente policial podría aventar la gestión de sus colegas en caso de insistir en inoportunas requisas e intercepciones”. Añade la acusación fiscal que Pradas “colaboraba en el negocio ilegal en Mar del Plata y además, lo acompañaba valiéndose de su investidura de funcionario policial a fin de “protegerlo” y transportar así libremente los estupefacientes al centro operativo bahiense".

Nexo con un ex periodista y funcionario judicial de Bahía Blanca

Al momento de abrirse la investigación en febrero de 2011, Larriaga ya contaba con antecedentes judiciales que lo vinculaban con el narcotráfico. Uno de ellos se sustanciaba en la justicia federal de Necochea, donde permanecían secuestradas en custodia dos armas vinculadas al expediente abierto allí. En octubre de 2010, ambas desaparecieron en el marco de un gran escándalo ya que del mismo depósito, faltaron nada menos que 6,347 kilos de clorhidrato de cocaína y dinero. Según publicó la prensa necochense, el único que poseía llave de la caja de seguridad donde se guardaban todos los elementos era el secretario penal del juzgado, César Ruben Lisa, un ex empleado de los tribunales bahienses y también ex periodista del diario La Nueva Provincia.

Por el hecho, a Lisa se le abrió un sumario administrativo que culminó con su cesantía dispuesta por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2013. Al mismo tiempo, se abrió una causa penal federal por la que tuvo que declarar recién a mediados del año pasado. No obstante ese antecedente, gracias a sus contactos políticos, en 2014, fue designado asesor de la comisión de Seguridad de la Legislatura provincial.

 

 

 

 

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