Más Pruebas de la Contaminación del Estuario (1)

  • Escrito por Gabriel Bermúdez

pescadores

Con una fuerte crítica a la jueza Gabriela Marrón y los jueces de la Cámara local, Casación dispuso la semana pasada que la causa por la contaminación del estuario de Bahía Blanca y los peces que allí viven siga en el fuero federal. Los magistrados de la Sala I coincidieron en que no se puede descartar la interjurisdiccionalidad del daño ambiental denunciado por la Asociación de Pescadores Artesanales, en una demanda que alcanza a varias empresas del polo petroquímico y dos ex funcionarios. En un reciente trabajo, presentado como tesis para un doctorado en Biología en la Universidad Nacional del Sur, se reafirma el hallazgo de metales pesados como mercurio, cobre y cromo en esas aguas por encima de los límites máximos establecidos a nivel internacional. Remarca que las concentraciones de esos metales y de otros como hierro, cadmio y manganeso fueron mayores a la de estudios anteriores y concluye que varios tipos de peces que allí habitan “sirven como bioindicadores de los niveles de metales en el mismo estuario” lo que reafirma la gravedad del fenómeno, en cuanto a la afectación de la producción ictícola del sector.

La denuncia fue presentada por los abogados Lucas Omar Beier y Luis Osvaldo Arellano, en representación de los pescadores artesanales Ricardo Luis Pasquali y Pablo Alejandro Bustos y contra los miembros del directorio de PBB POLISUR S.A., su controlante DOW QUÍMICA ARGENTINA S.A., SOLVAY INDUPA S.A.I.C., PROFERTIL S.A.. COMPAÑÍA MEGA S.A., PETROBRAS ARGENTINA S.A., Transportadora del Gas del Sur S.A. y OILTANKING EBYTEM S.A. Se los acusa por la posible comisión de los delitos de contaminación dolosa con residuos peligrosos de la atmósfera, el agua y el suelo (arts. 55, 56 y 57 de la ley 24.051, de Residuos Peligrosos) y adulteración peligrosa para la salud de sustancias alimenticias (frutos de la pesca) y aguas subterráneas potables (art. 200 del Código Penal). Además, la denuncia alcanza también a Eduardo Conghos, subsecretario de Gestión Ambiental de la municipalidad de Bahía Blanca y José Manuel Molina, ex director ejecutivo del Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable, por considerarlos cómplices necesarios de los delitos citados y por la comisión de los delitos de encubrimiento (art. 277 del C.P.) y violación de los deberes de funcionario público (art. 248 del C.P.).

En mayo del año pasado, la jueza Marrón, titular del Juzgado Federal 2, declaró la incompetencia del fuero federal para entender en el tema. Para el juez de Casación Mariano Borinsky, Marrón “omitió realizar un análisis acabado y actualizado de los informes ambientales desarrollados en el marco de la presente investigación penal”. Tales estudios “evidencian los elevados niveles de metales en el hígado y músculo de los peces característicos del estuario de Bahía Blanca (especies saraquita, pescadilla común, tiburón, gatuzo, lenguado y corvina rubia), que cumplen con sus respectivos circuitos migratorios (en algunas especies, desde Río de Janeiro, República Federativa Brasil, hasta la Patagonia argentina, pasando por Bahía Blanca)”. Además, según el ministerio público fiscal, “de los estudios agregados a la causa se desprende que el agua en Bahía Blanca, canal conductor de estos peces a través de la cual se trasladan, presenta índices elevados de cadmio, zinc, mercurio e hidrocarburos, contaminación que se extiende a otras provincias a través de los cauces”.

Por otro lado, la fiscalía cita las conclusiones del estudio de tecnología alimentaria realizado por el ingeniero químico José María Quintana. De allí se desprenden “altos valores de metales pesados (cadmio, plomo, arsénico y mercurio) en los organismos estudiados (camarón y langostino), por lo que se concluye: detección de metales pesados disueltos en agua de mar, indicadores de ingresos recientes al sistema ya que estos compuestos metálicos son efímeros, de desplazamiento rápido a partículas en suspensión y sedimentos. Acumulación de metales pesados e hidrocarburos de petróleo en los sedimentos de la zona interior del estuario. Acumulación de metales pesados en tejidos de músculo de pescado de especies capturadas en el estuario”.

Para la jueza de Casación Ana María Figueroa, la declaración de incompetencia, dictada por Marrón y avalada luego por los camaristas bahienses carece de fundamentación y fue apresurada. “En el actual estado en que se encuentra la producción de prueba en estas actuaciones, resulta prematura la decisión confirmada por la Cámara de Apelaciones de Bahía Blanca, en cuanto ha asignado competencia a la justicia local a los fines de conocer en la presente causa” sostiene la magistrada en su voto, en la misma línea que Borinsky y el restante juez, Gustavo Hornos.

Más pruebas sobre la contaminación del estuario

En la resolución de Casación, está citada como testigo en la causa la doctora Sandra Elizabeth Botté, quien se desempeña en el Instituto Argentino de Oceanografía (IADO). Convocada por la fiscalía, explicó que a partir de los estudios realizados mediante la toma de muestras de sedimentos y de agua en el estuario de Bahía Blanca “se han detectado valores altos de contaminación”. La investigadora dividió los metales estudiados entre esenciales y no esenciales. “Los esenciales son requeridos para el metabolismo por los seres vivos. Los no esenciales son los que no son requeridos para el metabolismo de los seres vivos; dentro de ellos, el mercurio, cadmio, plomo y cromo, son tóxicos per se, sin importar el nivel de concentración. Los esenciales deben superar un cierto nivel para llegar a ser tóxicos, dependiendo éste de cada ser vivo” explicó la especialista.

Precisamente Botté fue directora de la tesis de doctorado en Biología que Noelia Soledad La Colla presentó el año pasado y que recientemente ha sido publicada en la web. El objetivo general de la tesis fue evaluar los niveles de varios metales en tejidos de especies ictícolas del estuario de Bahía Blanca y evaluar su utilidad como indicadores del potencial riesgo en el ambiente, así como para la salud humana.  Las especies analizadas fueron, saraca (Brevoortia aurea), pejerrey (Odontesthes argentinensis), corvina rubia (Micropogonias furnieri), pescadilla de red (Cynoscion guatucupa), gatuzo (Mustelus Schmitti) y lenguado (Paralichthys orbignyanus).

La tesis concluye que algunas de esas especies “sirven como bioindicadores de los niveles de metales” en el mismo estuario. Además, da cuenta del hallazgo en tomas de agua del mismo sitio, de niveles de mercurio, cobre y cromo “que superaron, en algunas mediciones, los límites máximos establecidos por normas de calidad ambiental internacional”, destaca. Agrega que las concentraciones de cobre y manganeso en la fracción particulada, de cromo en la fracción disuelta y de hierro y cadmio en ambas fracciones, fueron superiores a los trabajos previos para el mismo sistema costero. “Por lo tanto, las actividades antrópicas que se desarrollan en las inmediaciones del estuario, así como los ríos, arroyos y efluentes que descargan en el estuario deberían ser especialmente considerados ya que estarían actuando como una probable fuente de metales para el sistema estuarino” remarca La Colla. Además de los metales mencionados, en las seis especies ictícolas estudiadas, también se estudió la presencia de nitrógeno, plomo y zinc.

 

 

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