Prohibición de la Tracción a Sangre. El Falso Dilema de los que Mandan

carreros 01(Notas de Usuarios) - El cirujeo es un trabajo digno. Es un trabajo que surge de las entrañas de los que se resisten a resignarse, a ser marginados, despedidos, a ser completamente desvalorizados y usados por el mercado. Constituye una práctica de la población sobrante, aquella que junto a miles de obreros lucha por no ser la reserva del capitalismo ni de un puñado de intereses empresariales. La dignidad se manifiesta aquí resignificando la basura, volviéndola  útil no solo en términos económicos sino sociales y culturales.  Es una práctica del rebusque, de la esperanza de alimentar una familia y construir un techo, de tener el mango del día para vivir y sobrevivir. La tracción a sangre no puede ser visibilizada como un efecto negativo del maltrato animal. Los animales que tiran del carro de los cartoneros son compañeros de sus vidas y ellos lo sienten como tales, no son simplemente herramientas de trabajo: los animales constituyen parte de su familia y todos los cuidados que les ofrecen están en la medida de sus posibilidades. Cualquier cartonero le ofrece su alimento, su poco dinero y su protección, y si muchas veces fallan en su completo cuidado tiene que ver más con sus carencias que con un supuesta insensibilidad. Lo sucedido en Bahía Blanca hace unos pocos días en el mes de julio, de decretar la no continuidad de la tracción a sangre y la falta de disposición del gobierno municipal de consensuar medidas que atiendan las necesidades de los cartoneros responde a intereses específicos en relación a la persecución de los más pobres. La excusa responde a la estrategia del gobierno de eliminar la visibilidad de la pobreza y circunscribirla a medidas de clientelismo político. Ya hace unos años atrás, en el 2007, se produjeron medidas similares prohibiendo el ingreso de los carros, pero sin consecuencias reales gracias a la lucha de los recolectores informales de basura.

Los cartoneros piden que se los tenga en cuanta. Que su voz se escuche. Que deje de estigmatizar la pobreza, que dejen de mirarlos como obstáculos del tránsito. En pocas oportunidades fueron invitados a debatir. Ellos no están en contra de los protectores de animales: sólo que asumen el derecho a trabajar y que se les den mejores condiciones para el cuidado de sus animales.

Insistimos, aquí nadie quiere dañar a los animales, y mucho menos la gente que necesita de ellos para poder trabajar. Es imprescindible que veamos más allá del anuncio mediático y políticamente correcto. Preguntémonos si es verdad que este gobierno que hoy quiere una vida mejor para los caballos (de los cartoneros) es el mismo que se desinteresó por completo de la subsistencia de todo un ECOSISTEMA como el de la Ría. Preguntémonos si les molesta ver el caballo o les molesta ver una de las tantas caras con las cuales emerge la pobreza.

Asimismo, indaguemos si el Municipio siquiera pensó en qué futuro les espera a los caballos que hoy son propiedad de los cartoneros cuando se les prohíba tirar del carro. ¿Qué alternativa tendrá la gente que sufre tanta carencia (falta de vivienda digna, servicios públicos elementales, salud, etc.) cuando se les prohíba utilizar lo único que poseen? ¿Realmente se van a mejorar las condiciones de vida de esos caballos como se alude desde la municipalidad?

Además, debemos tener en cuenta que la tracción a sangre no es utilizada únicamente por los cartoneros. ¿Hasta cuando continuarán entonces las domas? ¿Por qué la policía continúa utilizando caballeriza para reprimir? ¿Dónde quedan las críticas a la explotación del caballo en actividades no tan reservadas para los marginales como las de los hipódromos, clubes hípicos, o estancias donde se juega al polo o al pato o se establecen grandes tropillas para el trabajo forzado en el campo?

La pretendida prohibición de la tracción a sangre no es más que el intento de invisibilizar la pobreza, de no dejarla circular por las calles de nuestro centro. Con este tipo de medidas, el gobierno muestra su verdadera naturaleza confrontando directamente con los intereses de los trabajadores y sectores populares, no fue su preocupación terminar con la pobreza, ahora solo les queda erradicar al pobre.

Las agrupaciones que adhierimos al presente comunicado consideramos que es necesario un gran debate social, pero no con medidas cortoplacistas. Exigimos que se respete las decisiones de los trabajadores. Exigimos que se les den posibilidades de un mejor trabajo, lejos de la precarización y la informalidad a los cartoneros y cirujas. Somos de los que creen que nuca puede cuestionarse a un trabajador sin antes verificar las condiciones de salud, educación y vivienda en las que se vive, en cada barrio de la ciudad.

Los cartoneros se están organizando y piden reconocimiento y respeto por su trabajo.

APOYEMOS LA LUCHA DE LOS CARTONEROS DE BAHÍA BLANCA Y DE TODO EL PAÍS!

BASTA DE CRIMINALIZACIÓN Y ESTIGMATICACIÓN DE LA POBREZA!

POR EL RECONOCIMIENTO JÚRIDICO DE LA ASOCIACIÓN DE CARTONEROS!

POR LA CONTINUIDAD DE LA TRACCIÓN A SANGRE HASTA QUE NO HAYA MEDIDAS CONSENSUADAS DEMOCRÁTICAMENTE Y DE LARGO PLAZO!


Nota de Solo Local: además del Colectivo La Cigarra, firman el texto, Colectivo el Aguijón, Cardumen y Centro de Estudiantes del Instituto Avanza

 

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